Motivos de sobra

Yo amaba al viejo. Nunca me había hecho daño, jamás me había insultado. Tampoco quería quedarme con su dinero. ¡Creo que fue su ojo! ¡Sí, eso fue! Uno de sus ojos parecía el ojo de un buitre: un ojo azul pálido cubierto por una membrana. Cada vez que me miraba se me helaba la sangre. Entonces, gradualmente, muy gradualmente, decidí quitarle la vida al viejo para librarme de ese ojo para siempre.
E. A. Poe. "El corazón delator"

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